Qué es el hedging y cómo se usa la cobertura

Martin Krpenský Verificado por la redacción
Publicado 11 min de lectura
Qué es el hedging y cómo se usa la cobertura
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Hacer hedging es abrir, junto a una posición que ya tienes, una segunda operación que se mueve en espejo: lo que pierde un lado, lo gana el otro. Lo usa la refinería que fija el precio del petróleo con tres meses de anticipación y lo usa el trader que no quiere cerrar su posición antes del fin de semana.

Es una técnica con un propósito claro y con un costo claro. Cuando alguno de los dos no está claro, suele salir más barato cerrar la posición — y esa es justamente la decisión más difícil.

Qué es el hedging

La compra o venta de derivados (opciones o futuros, por ejemplo) con el fin de limitar o neutralizar todo o parte del riesgo de tener otro instrumento. Es decir: junto a una posición abierta se pacta en el mercado a término una operación cuya ganancia o pérdida se mueve en espejo respecto de esa posición.

Imagina que, como refinería, necesitas comprar dentro de tres meses una cantidad importante de petróleo. Tu objetivo no es comprar lo más barato posible, sino saber de antemano a qué precio vas a comprar — un presupuesto trimestral se arma con números, no con suposiciones. Por eso entras en la bolsa en una posición larga.

Si el precio sube en esos tres meses, comprarás el petróleo más caro, pero ganaste en la posición bursátil y la diferencia se compensa. Si el precio baja, comprarás más barato, aunque esa diferencia la pierdes en la bolsa. En ambos casos terminas más o menos en el precio que fijaste. En eso consiste toda la cobertura: a cambio de la certeza renuncias a la posibilidad de que salga mejor. En la práctica entran el riesgo de base y el costo de rolar el contrato, pero como ejemplo alcanza.

En el gráfico se ve mejor que en cualquier explicación. La línea azul es el precio que la refinería pagaría por barril sin cobertura: sigue al mercado. La naranja es el precio ya cubierto en ochenta dólares — suba el mercado a cien o caiga a sesenta, se paga lo mismo.

Ejemplo teórico: precio pagado por barril con cobertura en 80 dólares y sin ella

Cómo se usa la cobertura de posiciones al operar

De varias maneras. Primero hay que decirlo: en una técnica así debería meterse solo quien tiene experiencia y sabe lo que hace.

La posición lleva mucho tiempo en el mismo lugar – Por alguna razón el contrato se mueve arriba y abajo unos 50 puntos y no logra salir de ese canal. Es la ocasión de entrar en ambas posiciones y ganar con las oscilaciones diarias en los dos sentidos. La técnica se usa en mercados que se mueven lento y no tienen un rango diario grande.

Queremos congelar la posición por un tiempo – Crees que el euro va a subir. Estás en ganancia pero todavía no quieres tomarla, y el stop loss está más lejos dentro del rango. No quieres perder lo ganado, pero a la vez crees que hay más. Te vas de vacaciones, por ejemplo, y durante una semana no puedes seguir el mercado. Entonces abres la posición contraria y con eso la congelas. Al volver hay que analizarlo todo de nuevo: o cierras ambas tal como están — y te quedas con la ganancia original — o intentas un mejor resultado.

En lugar de la orden stop loss – Igual que lo anterior, con la diferencia de que sigues mirando el mercado. Como crees que el petróleo va a subir, en vez del SL abres la posición contraria. Cuando el mercado se da vuelta en tu contra, ganas en una posición mientras la otra se va a pérdida. La idea es llevar la posición cubierta a terreno positivo y esperar a que el mercado gire a tu favor. Esto se usa al revés: en mercados volátiles, donde un SL normal te saca enseguida.

Acá hay que ser preciso, porque se confunde hasta gente que opera hace años: el bloqueo no limita la pérdida, la congela. La diferencia entre ambas posiciones queda exactamente como estaba en el momento de bloquear y no cambia más — solo que mientras tanto salen de la cuenta los swaps de las dos patas y el margen sigue inmovilizado. El stop loss cierra la posición y libera el dinero; el bloqueo no. Y si el capital de la cuenta cae por debajo del nivel de stop-out que aplica tu bróker, cierra las posiciones por su cuenta, estén bloqueadas o no.

El HEDGE es un asunto riesgoso: úsalo de verdad solo si entiendes esta estrategia.

Y cuáles son las ventajas

Cuando sabes lo que haces, el bloqueo sirve donde un stop loss normal te sacaría del mercado: antes de la publicación de datos, de un día para otro o el fin de semana, cuando el mercado abre con gap y el stop se ejecuta a un precio peor que el que fijaste. La posición queda abierta y tú tienes tiempo de decidir en frío. Así amortiguas el movimiento en contra de corto plazo sin tener que terminar la operación.

Lo que no es cierto, por mucho que se repita en los foros, es que sean dos contratos al precio de uno. Que el bróker retenga sobre la posición bloqueada el margen entero, la mitad o nada cambia de plataforma en plataforma — es su condición comercial, no una regla del mercado, y está entre las cosas que uno verifica en la especificación del instrumento antes de construir una estrategia encima.

Nota: no todos los brókers permiten el hedging; pregúntale primero al tuyo si tienes disponible esta técnica.

No es solo un capricho del bróker. En Estados Unidos mantener posiciones opuestas en el forex minorista está prohibido: la regla NFA 2-43(b), vigente desde 2009, obliga a cerrar las posiciones por el método FIFO, es decir en el orden en que se abrieron — el regulador estadounidense argumentó entonces que el beneficio económico de esa estrategia es mínimo, porque ambas operaciones se cancelan entre sí. Las plataformas con cuenta de neteo, por el mismo motivo, compensan automáticamente la posición contraria contra la existente en vez de mantenerlas en paralelo. Qué puedes hacer en tu cuenta depende, en definitiva, de dónde esté regulado el bróker.

Cuáles son las desventajas y los riesgos

El mayor enemigo, como siempre, es la cabeza. Si sabes por qué abres la posición contraria y tienes un plan, bien. El problema de verdad es qué hacer después, cuando la posición de cobertura llega a la ganancia prevista (digamos 500 puntos). En un caso el mercado rebota y empiezas a ganar también del otro lado: ese era el objetivo. Pero también puede seguir moviéndose en tu contra. Y ahí tienes exactamente dos opciones.

Cerrar todo y quedarte con el resultado que tenías al bloquear, o seguir cubriendo. Y ahí empieza a trabajar la psicología. No hay que guiarse por el «desarrollo lógico» (más abajo o más arriba ya no puede ir, está en máximos…), sino simplemente abrir la siguiente posición contraria.

Si no lo aguantas, de una estrategia originalmente ganadora puede salir una sola pérdida grande.

Y después están los costos, fáciles de calcular y aun así olvidados. Un bloqueo significa un segundo spread al abrir, un segundo al cerrar y swaps de dos posiciones en lugar de una — en un par de divisas el swap suele ser asimétrico entre los dos lados, así que solo sostener el bloqueo cuesta dinero cada día. Si bloqueas la posición por una semana de vacaciones, es despreciable. Si la bloqueas tres meses, la indecisión te cuesta más de lo que valía la ganancia original en el papel.

Otras formas de cubrir el riesgo

El bloqueo sobre el mismo instrumento es solo una posibilidad, y no siempre la más razonable. También se puede cubrir con herramientas cuyo precio está definido desde el inicio.

Con una opción, como póliza. Tienes acciones y temes una caída: comprando una opción de venta (put) fijas el precio al que podrás vender. Si el mercado cae, la opción gana; si no cae, vence sin valor y habrás pagado la prima — igual que el seguro de un auto que no chocaste. La ventaja frente al bloqueo es decisiva: el costo máximo lo conoces de antemano y el lado ganador queda abierto. Quien no quiere pagar la prima de su bolsillo vende además una opción de compra (call) por encima del mercado y con eso financia el put; se llama collar y su precio es renunciar a la subida por encima de cierto nivel.

Como ejemplo teórico: una acción de cien dólares y junto a ella una put con el mismo precio de ejercicio por una prima de cinco dólares. La línea azul es la acción sola, la naranja la acción con opción — abajo la pérdida se detiene en la prima pagada, arriba la naranja queda atrás exactamente por esos cinco dólares. Ese es todo el precio de la póliza.

Ejemplo teórico: ganancia y pérdida de la acción sola frente a la acción con opción de venta

Cubriendo el riesgo cambiario. Cuando alguien en América Latina compra acciones estadounidenses tiene dos apuestas a la vez: a la acción y al dólar. Si la moneda local se aprecia, un rendimiento bursátil decente puede quedar en nada al convertirlo. Para las monedas de la región las clases de fondo con cobertura son escasas, así que en la práctica queda la posición corta en el par correspondiente al valor de la cartera — con la advertencia de que hay que ajustarla cuando la cartera cambia de tamaño.

Con una cobertura cruzada por índice. Tienes diez acciones estadounidenses y viene una semana turbulenta. Cerrarlas todas sale caro; en su lugar se abre una posición corta sobre el índice más cercano a la cartera. No cubre el riesgo de una empresa concreta — si una decepciona con sus resultados, el índice no te salva — pero amortigua el movimiento de mercado. El tamaño de la posición sale del valor de la cartera, no del número de acciones.

Con un forward, en una empresa. La casa original del hedging no es la especulación sino la empresa común. El importador que dentro de noventa días paga una factura en dólares pacta con el banco un forward a tipo fijo y con eso fija el costo de la mercadería el día en que firma el contrato con su cliente. El exportador hace lo mismo al revés. No se especula: simplemente se saca una incógnita del presupuesto.

Con futuros en materias primas. El agricultor vende el contrato de trigo antes de la cosecha, la aerolínea compra combustible con un año de anticipación. Vale exactamente la lógica de la refinería del comienzo: la cobertura no trae un precio mejor, trae un precio cierto. Cuando el mercado va en la dirección favorable, quien se cubrió gana menos que quien no lo hizo — y eso es parte del trato, no una falla.

Cuándo el hedging no tiene sentido

Hay una pregunta que disuelve la mayoría de los bloqueos antes de abrirlos: ¿por qué no cierro la posición y ya? Cuando la respuesta es «porque tendría que admitir la pérdida», no se trata de cobertura sino de aplazamiento. El bloqueo no resuelve nada en esa situación, solo alarga el tiempo durante el cual se posterga la decisión — y cobra swaps por hacerlo.

La cobertura tiene sentido donde no quieres o no puedes cerrar la posición por una razón concreta: una inversión de largo plazo que no quieres desarmar por una semana, un contrato de empresa firmado en moneda extranjera, o una materia prima que tienes físicamente. En todos los demás casos sale más limpio cerrar la mitad de la posición, mover el stop loss y seguir adelante.

Las reglas de la NFA están verificadas a agosto de 2026 según el rulebook de la National Futures Association; las condiciones de margen dependen de la documentación de cada bróker.

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