Bitcoin vs oro – inversión o apuesta al siglo XXI

Martin Krpenský Verificado por la redacción
Publicado 10 min de lectura
Evolución del oro, el bitcoin y el índice S&P 500 en cinco años, todo recalculado a una base común
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Al bitcoin se le dice oro digital. Los dos tienen una oferta limitada, ninguno paga intereses y ambos se compran pensando en que el dinero parado en la cuenta pierde valor. La comparación, sin embargo, insinúa que el bitcoin es oro con un crecimiento más rápido.

A la pregunta de cuál de los dos rindió más hay dos respuestas correctas. Depende de cuándo compró, y entre una respuesta y la otra hay cien veces de diferencia.

En diez años gana el bitcoin, en cinco gana el oro

Diez años atrás, es decir desde septiembre de 2016, el duelo se resuelve en el primer asalto. El bitcoin costaba 610 dólares y hoy cuesta más de 76 000, o sea 126 veces más. El oro y el índice S&P 500 sumaron en el mismo lapso alrededor de 254 por ciento cada uno.

Evolución del oro, el bitcoin y el índice S&P 500 en cinco años, todo recalculado a una base común

Oro, bitcoin e índice S&P 500 desde septiembre de 2021, con el valor inicial del periodo igualado a 100 en los tres casos. Fuente: Yahoo Finance, cotizaciones mensuales de cierre de GC=F, BTC-USD y ^GSPC, elaboración propia.

Desde septiembre de 2021 el oro subió 164 por ciento, las acciones 78 y el bitcoin 76. En los últimos cinco años el bitcoin quedó último de los tres.

En julio de 2025 el bitcoin llegó al índice 264, más o menos donde está hoy el oro. Después cayó y no volvió. Su máximo fue el 6 de octubre de 2025, en 124 753 dólares, y desde entonces está 38 por ciento abajo. El oro tocó su máximo el 29 de enero de 2026 en 5 318 dólares y perdió 13 por ciento desde ahí.

Cuánto llegó a caer cada uno

En esos cinco años el bitcoin cayó desde su máximo hasta 73 por ciento, con piso en diciembre de 2022. En diez años la caída llegó a 76. El oro perdió como máximo 23 por ciento en los mismos periodos y las acciones estadounidenses 25.

Para cobrar esos doce mil por ciento, el inversionista tuvo que aguantar ver su posición reducida a una cuarta parte.

Una acción le pisó los talones

Pongamos al bitcoin frente a las acciones que mejor rindieron en esos mismos diez años. Desde septiembre de 2016 el bitcoin sumó más de 12 500 por ciento. Nvidia, más de 12 400 en el mismo periodo. En un gráfico la diferencia no se nota, ambos son unas 126 veces. El resto de los nombres que aparecen en este tipo de comparaciones queda un orden de magnitud atrás. Apple sumó 990 por ciento, Microsoft 738, Amazon 520 y Visa 348.

Llevado a dinero, de 1 000 dólares puestos en septiembre de 2016 hoy quedarían unos 126 000 en bitcoin, 125 000 en Nvidia, 11 000 en Apple y poco menos de 4 000 tanto en oro como en el S&P 500.

Nvidia no necesitó para eso una caída de tres cuartas partes. Y a diferencia del bitcoin, detrás de ella hay una empresa que ganó esas cifras vendiendo chips.

Cuántos hay de cada uno y cuánto valen

El oro se extrae desde hace miles de años y nadie sabe cuánto queda bajo tierra. El Consejo Mundial del Oro estima que sobre la superficie hay 220 700 toneladas, y dos tercios de esa cantidad salieron de las minas después de 1950. Al precio de 4 482,95 dólares la onza, el fixing vespertino de Londres del 20 de agosto de 2026, son unos 32 billones de dólares.

Bitcoines nunca habrá más de 21 millones. Hoy existen 20 071 518, casi el 96 por ciento de la oferta futura. A un precio cercano a los 77 000 dólares, todos juntos valen 1,55 billones de dólares. El mercado del oro es veinte veces más grande.

En el ritmo al que crece cada uno, la relación se invierte. En 2025 se extrajeron 3 672 toneladas de oro, un récord, y con eso las existencias sobre la superficie crecieron 1,7 por ciento. Del bitcoin, desde la reducción de la recompensa de abril de 2024, se emiten 164 250 al año, es decir 0,82 por ciento. En la próxima reducción a la mitad, prevista para abril de 2028 aproximadamente, ese ritmo bajará otra vez a la mitad, y ahí la comparación con el oro digital sí encaja.

En qué se diferencian

El oro es materia. Hay que guardarlo en algún lado, transportarlo cuesta dinero y verificar su autenticidad exige un aparato o confiar en el vendedor. A cambio, no se puede apagar ni borrar.

El bitcoin es un registro en una red. Mandarlo al otro lado del mundo toma minutos y se puede dividir en cien millonésimas. El precio de eso es que el acceso depende de una llave. Quien pierde la llave pierde las monedas, y nadie se las devuelve.

Detrás de las acciones, a diferencia de los otros dos, hay empresas que ganan dinero y reparten una parte. El rendimiento del oro y del bitcoin depende solo de que alguien los compre más caro.

Qué sostiene el precio del oro

Los mayores compradores de los últimos años no son los inversionistas minoristas sino los bancos centrales. Tienen unas 38 600 toneladas, el 17 por ciento de todo el oro extraído, y llevan cuatro años seguidos comprando alrededor de mil toneladas anuales. En la década anterior compraban unas quinientas.

Al mismo tiempo cambia la composición de la demanda. La joyería era la partida más grande y hace pocos años representaba cerca de la mitad. En 2025 fue el 31 por ciento y en el segundo trimestre de 2026 apenas 22. No es que haya menos interés en el oro, es su precio. El volumen de joyas vendidas baja porque están caras, y el lugar que dejan lo ocupa la demanda de inversión, o sea lingotes, monedas y fondos.

Quién tiene bitcoines hoy

El mayor tenedor corporativo es Strategy, la antigua MicroStrategy, que se cambió el nombre en agosto de 2025. A mediados de agosto de 2026 tenía 840 447 bitcoines a un precio promedio de compra de 75 385 dólares. Al precio de hoy esa posición está más o menos en cero, y este año la empresa empezó también a vender bitcoines por primera vez.

El resto de los nombres que circulan en artículos viejos hoy es marginal. Tesla tiene 11 509 bitcoines y no los movió desde la gran venta de 2022. Block tiene 9 117.

Los fondos cotizados estadounidenses de bitcoin, aprobados en enero de 2024, tienen juntos más de 1,24 millones de bitcoines, casi el 6 por ciento de toda la oferta futura. El mayor de ellos, iShares Bitcoin Trust, administra más de 54 000 millones de dólares. Con eso el bitcoin entró a carteras a las que por compra directa nunca habría llegado.

Los que se retiraron fueron los Estados. El Salvador fue entre 2021 y 2025 el único país donde el bitcoin era moneda de curso legal. Desde el 1 de mayo de 2025 ya no lo es. Su Asamblea eliminó la obligación de los comercios de aceptarlo y también el cambio a dólares garantizado por el Estado. Fue una condición del programa de crédito del Fondo Monetario Internacional.

Dónde se compra en América Latina

Aquí no hay una regla única. América Latina no es una sola jurisdicción y cada país decidió por su cuenta quién puede ofrecer servicios con cripto y con qué condiciones. En Brasil, Argentina y México el resultado es distinto en cada caso.

En Brasil manda el banco central. Las resoluciones 519, 520 y 521 del Banco Central do Brasil, publicadas el 10 de noviembre de 2025, entraron en vigor el 2 de febrero de 2026 y metieron a las prestadoras de servicios de activos virtuales dentro del mismo régimen que ya rige a las instituciones financieras. Las que ya operaban tienen 270 días desde esa fecha, o sea hasta el 30 de octubre de 2026, para presentar la solicitud de autorización. La que no la presente a tiempo puede seguir prestando el servicio treinta días más y nada más.

En Argentina el registro lo lleva la Comisión Nacional de Valores. La Ley 27.739 la designó autoridad competente y la Resolución General 994/2024 creó el Registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales, con la regla de que quien no esté inscripto debe abstenerse de realizar esas actividades en el país. La Resolución General 1058/2025, publicada el 14 de marzo de 2025, agregó los requisitos de funcionamiento, entre ellos patrimonio neto mínimo, separación de los activos de los clientes y auditoría de sistemas.

En México el camino es el contrario. En un comunicado conjunto del 28 de junio de 2021, el Banco de México, la Secretaría de Hacienda y la CNBV recordaron que los activos virtuales no son moneda de curso legal en el país y que las instituciones financieras no están autorizadas a realizar ni a ofrecer al público operaciones con ellos. La Circular 4/2019 del banco central solo les permite operaciones internas. Comprar bitcoin en México, por lo tanto, no pasa por un banco.

Antes de mandar dinero a cualquier plataforma conviene revisar si figura en el registro del regulador del país donde uno vive. La licencia, de todos modos, no es un seguro. Estas normas regulan a las empresas que prestan el servicio, no al bitcoin, que no tiene emisor.

En el oro la oferta es más vieja y más simple. Los fondos cotizados guardan oro físico en bóveda y cobran una comisión anual, que en los dos más conocidos es de 0,40 por ciento en SPDR Gold Shares y 0,25 en iShares Gold Trust. El fondo hermano GLDM, de la misma administradora, cuesta 0,10. El otro camino son los lingotes y las monedas de un vendedor con certificado. Ahí hay que sumarle al precio el sobreprecio sobre el spot y lo que cuesta guardarlo.

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El precio del oro y el precio del bitcoin se actualizan de forma continua.

Brasil discutió meter bitcoin en las reservas del banco central

En la Cámara de Diputados de Brasil duerme desde 2024 el proyecto de ley 4501, que crea la Reserva Estratégica Soberana de Bitcoins. Propone que el gobierno federal compre bitcoin de manera planificada y gradual hasta un tope del 5 por ciento de las reservas internacionales, con administración a cargo del Banco Central do Brasil junto con el Ministerio de Hacienda e informes semestrales al Congreso.

La Comisión de Desarrollo Económico lo debatió en audiencia pública el 20 de agosto de 2025, con representantes del banco central y del Tesoro Nacional en la mesa. El argumento de la autoridad monetaria fue que el Fondo Monetario Internacional no clasifica al bitcoin como activo de reserva sino como activo de capital, y que no cumple los requisitos de seguridad y liquidez que se le piden a una reserva.

El proyecto sigue en comisión. El dictamen favorable del relator es del 9 de febrero de 2026 y el 8 de abril de 2026 el texto se retiró del orden del día por ausencia del propio relator.

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