Operar en los mercados con capital ajeno, sin arriesgar los ahorros propios. Esa es la promesa que ofrecen las firmas de prop trading a través de las cuentas fondeadas. Vale la pena ver qué significa el término y cómo funciona el sistema por dentro.
Una firma de proprietary trading, o prop firm, es una empresa que busca traders y les presta su propio capital para operar. Ahí está la diferencia con un bróker común, que ejecuta órdenes con el dinero del cliente. También se diferencia de una gestora, que administra fondos de terceros.
Para el trader la ventaja es directa. En una cuenta fondeada no arriesga capital propio, porque el riesgo lo asume la firma. A cambio, la firma se queda con una parte de la ganancia. En las compañías grandes el trader conserva hoy el 80 por ciento. Si cumple condiciones adicionales, muchas veces llega al 90 por ciento. El modelo apunta a gente sin capital propio grande, que sabe operar y respeta reglas.
Cómo funciona una cuenta fondeada
El proceso sigue un orden fijo. Primero el trader paga una prueba de acceso, llamada challenge. Esa challenge es un examen pagado sobre una cuenta simulada, donde demuestra que opera con ganancia y respeta los límites de riesgo. Al conjunto de esas pruebas se lo llama evaluación. Recién después llega la cuenta fondeada, que es la cuenta con dinero de la firma.
Al trader le suele quedar entre el 80 y el 90 por ciento del resultado. Ese porcentaje es el reparto de ganancias, la proporción con la que se divide el beneficio entre el trader y la firma.
Funciona sobre un principio simple:
- El trader demuestra sus habilidades en la fase de evaluación
- Al cumplir los criterios fijados accede a la cuenta fondeada
- Después reparte con la prop firm la ganancia lograda
El trader no arriesga capital propio. Como mucho pierde la comisión de la evaluación. A cambio del capital prestado, la firma reclama su parte de la ganancia, hoy en general del 10 al 20 por ciento.
El rango real es más amplio de lo que se suele contar. En algunos programas la parte del trader baja al 50 o 60 por ciento. En otros sube al 100 por ciento, casi siempre con un costo extra o tras una relación larga. Por eso el número concreto se verifica en las condiciones de la firma elegida.
Cómo es el proceso de evaluación
Antes de entregar su capital, la prop firm exige dos rondas de prueba. Se parece a entrar en un trabajo nuevo. Primero la entrevista y después el período de prueba. El costo de entrada a esas rondas arranca en 50 USD y llega a varios cientos de dólares.
En la primera fase de la evaluación hay que demostrar dos cosas a la vez. Que se opera con ganancia y que se cumplen las reglas de gestión del riesgo. La firma sigue cada operación y controla los límites de pérdida diaria y total. Si el trader no aprueba, pierde la comisión de entrada. Si la supera, pasa a la segunda ronda.
Superada la primera fase llega la segunda. Ahí ya no importa solo ganar, sino confirmar que el sistema funciona de forma consistente. Se parece al deportista que tiene que defender un título. Un golpe de suerte le puede pasar a cualquiera. El rendimiento sostenido muestra otra cosa.
Paso 1
Elección de la firma
Historial de pagos, reglas comprensibles y una contraparte contractual identificable.
Paso 2
Primera fase
Alcanzar el objetivo de ganancia sin pasar los límites de pérdida.
Paso 3
Segunda fase
Confirmar que el resultado no fue casualidad y que la estrategia aguanta.
Las reglas sobre las que se apoya todo
- Pérdida máxima diaria: cuánto se puede perder en una sola jornada
- Drawdown total: hasta dónde puede caer la cuenta en total
- Objetivo de ganancia: cuánto hay que ganar para aprobar la fase
- Tamaño de las posiciones: el tope por operación
- Mínimo de días operados: no alcanza con una operación afortunada
- Prácticas prohibidas: por lo general operar sobre noticias o el fin de semana
Recién con las dos fases aprobadas se abre el acceso a la cuenta real. Ahí ya no se opera con dinero de práctica, sino con capital de la prop firm. La ganancia lograda se reparte después según las condiciones pactadas de antemano.
En la cuenta real se trabaja entonces con un capital grande sin poner ahorros propios. El beneficio se comparte con la firma. Lo único que se arriesgó fue la comisión de la evaluación.
El modelo apunta a quien ya tiene una estrategia que funciona, disciplina para seguir reglas y tiempo para dedicarle. Una cuenta fondeada no es un atajo para hacerse rico rápido. Es una vía para llegar a capital ajeno a cambio de una comisión y una parte de la ganancia. El resultado sigue siendo incierto y el trabajo por delante es mucho.
En qué fijarse al elegir una prop firm
Con las prop firms no se puede confiar en la licencia. Vender evaluaciones y cuentas fondeadas no es una actividad con régimen de licencia propio. No lo hay en la Unión Europea ni en el Reino Unido. La enorme mayoría de las prop firms no tiene ningún permiso y tampoco lo necesita.
En América Latina el cuadro es el mismo. La CNBV en México o la CMF en Chile no otorgan autorizaciones para este negocio, porque la venta de evaluaciones queda fuera de su perímetro. Esos organismos sí publican alertas sobre entidades no inscritas que ofrecen servicios de inversión, sin poder supervisarlas ni sancionarlas. La frase “prop firm regulada” no sirve como criterio de elección.
En Europa hubo pronunciamientos concretos. La FSMA belga advirtió en marzo de 2024 sobre las prácticas de estas firmas. La CONSOB italiana fue más lejos en julio de 2024 y describió el modelo como una especie de videojuego financiero. La FCA británica no regula a las prop firms y publica advertencias sobre entidades concretas sin autorización.
Cuando una firma argumenta con una licencia, el registro muestra qué sociedad del grupo la tiene y para qué actividad. Por regla general se trata de un bróker del grupo, no de la empresa que cobra la challenge. El caso de FTMO lo ilustra bien. Tras la compra de OANDA, el grupo es dueño de un bróker con licencia de la FCA. Esa licencia cubre al bróker, no la venta de evaluaciones. Una inscripción en el registro mercantil tampoco es un permiso para prestar servicios financieros.
En lugar de la licencia quedan otros datos verificables. El historial de pagos documentado. Las reglas sobre límites de pérdida y sobre retiros. Quién firma el contrato del otro lado. En qué plataforma se opera. Con una firma sin licencia no hay instancia de reclamo. No aplica ningún defensor del cliente financiero ni fondo de garantía, y la comisión de la evaluación no es un depósito protegido.
Que el riesgo es real quedó a la vista en 2024. Ese año cerraron entre 80 y 100 prop firms. El detonante no fue un regulador, sino MetaQuotes, el proveedor de la plataforma de trading, que les canceló las licencias de MetaTrader. Las firmas sin domicilio ni historial rastreable dejan poco margen para reclamar.
Cuánto capital entrega la firma
Aprobada la evaluación, el trader accede a una cuenta que va desde unas decenas de miles hasta varios cientos de miles de dólares. El monto depende de la variante contratada y de la prop firm. El tamaño de la cuenta puede subir con el tiempo, siempre que se cumplan las reglas y la ganancia sea estable. Varias firmas ofrecen planes de escalado hacia cuentas bastante mayores.
En cuánto tiempo llegan los primeros resultados
Entre el inicio de la evaluación y la primera ganancia real puede pasar un mes o más. Con una estrategia sólida y una gestión del riesgo cuidada, la evaluación se resuelve en algunas semanas. Apenas queda aprobada empieza la operativa en la cuenta real, ya con posibilidad de ganar dinero.
Qué pasa si se superan los límites
Si el trader pasa el límite de pérdida máxima, sea el diario o el total, la operativa se cierra de forma automática. No pierde dinero propio. Pierde la comisión de evaluación que ya había pagado. Muchas firmas ofrecen además descuentos para volver a intentarlo.